Países Bajos y sus tres finales perdidas de Copa Mundial
La selección de Países Bajos es una de las grandes potencias del fútbol mundial que nunca ha podido conquistar la Copa Mundial de la FIFA. Ha disputado tres finales y, en ninguna de ellas, logró levantar el trofeo que representaría la máxima consagración para un país que históricamente ha sido una referencia futbolística.
Países Bajos se clasificó por primera vez a una Copa del Mundo en Italia 1934, donde perdió su único partido. Regresó en Francia 1938 y la historia se repitió: derrota en su debut y regreso a casa. Después no logró clasificarse a las siguientes seis Copas del Mundo debido a que el fútbol neerlandés seguía siendo amateur, lo que dificultaba competir contra las grandes potencias de la época.
Fue con la llegada del profesionalismo cuando los holandeses comenzaron a crecer. En la década de los 70, el Ajax de Johan Cruyff conquistó tres Copas de Europa consecutivas y gran parte de esa generación llegó al Mundial de Alemania 1974 con el considerado mejor jugador del planeta en sus filas.
La revolución de la Naranja Mecánica y la final de 1974
Pero tener a Cruyff no era su única arma. El mundo conoció el Fútbol Total. En una época donde los sistemas eran rígidos y las posiciones parecían inamovibles, el fútbol de Rinus Michels, con Cruyff como líder dentro del campo, revolucionó el deporte con una propuesta basada en movilidad constante, intercambio de posiciones, presión alta y dinamismo.
La Naranja Mecánica derrotó al campeón defensor, Brasil, para avanzar a la final contra el anfitrión Alemania Occidental. El 7 de julio de 1974, en Múnich, Países Bajos enfrentaba a la historia y a uno de sus mayores rivales.
Apenas inició el encuentro, Cruyff tomó el balón y comenzó a driblar rivales que no podían detenerlo. Entró al área y fue derribado por Berti Vogts, provocando un penal antes de que Alemania Occidental siquiera tocara el balón. Johan Neeskens convirtió la pena máxima para marcar el gol más rápido en una final mundialista.
Alemania Occidental estaba en shock, pero seguía siendo Alemania. Al minuto 25, Paul Breitner empató mediante otro penal, y antes del descanso un error defensivo permitió que Gerd Müller anotara el 2-1 definitivo.
Durante el segundo tiempo, Cruyff y la Naranja Mecánica chocaron contra la muralla defensiva alemana comandada por Franz Beckenbauer. Los teutones resistieron la presión y terminaron conquistando el título mundial.
Argentina 1978: el poste que cambió la historia
La segunda final llegó cuatro años después y, nuevamente, frente al anfitrión. Esta vez Países Bajos no contaba con Johan Cruyff, quien decidió no participar en el Mundial de Argentina 1978. Aun así, Holanda continuó maravillando al mundo con el Fútbol Total y volvió a clasificarse para la final.
El partido en el Estadio Monumental de Buenos Aires comenzó de forma distinta al de 1974. Al minuto 32, Mario Kempes adelantó a Argentina. Sin embargo, el fútbol ofensivo y dinámico de los neerlandeses les permitió dominar gran parte del encuentro.
Al minuto 82, Rob Rensenbrink empató el marcador y estuvo a centímetros de cambiar la historia. En la última jugada del tiempo reglamentario, el propio Rensenbrink sacó un remate que golpeó el poste y dejó escapar el campeonato por cuestión de centímetros.
En el tiempo extra apareció nuevamente la figura de Kempes, quien marcó al minuto 105. Más tarde, Daniel Bertoni sentenció el encuentro al 115 para darle a Argentina su primera Copa del Mundo y provocar una segunda gran decepción neerlandesa.
Sudáfrica 2010: a un gol de la gloria
Tuvieron que pasar ocho Copas del Mundo para que Países Bajos regresara a una final. En esta ocasión no sería contra el anfitrión, pero sí frente a uno de los grandes favoritos: España.
Holanda llegaba al Mundial de Sudáfrica 2010 como un equipo sólido, aunque no como candidato principal. Ya no practicaba el Fútbol Total que la había hecho famosa. Bajo la dirección de Bert van Marwijk, el equipo apostaba por un estilo mucho más físico, defensivo y pragmático.
El propio Johan Cruyff criticó ese enfoque. Llegó a decir que aquella selección no representaba la esencia del fútbol neerlandés y que prefería apoyar a España en la final, ya que la Roja practicaba una filosofía mucho más cercana a la escuela de Cruyff: el famoso tiki-taka.
La estrategia física y agresiva de Países Bajos funcionó durante gran parte del encuentro. España encontró enormes dificultades para generar ocasiones claras. Holanda se mostró compacta, incómoda y muy disciplinada defensivamente, aunque para muchos había traicionado los ideales históricos de su fútbol.
Aun así, estuvo muy cerca de conseguir el trofeo. Al minuto 62, Arjen Robben quedó mano a mano con Iker Casillas tras un contragolpe perfecto, pero el portero español salvó a su equipo milagrosamente con el pie. El Soccer City de Johannesburgo contuvo la respiración.
En los tiempos extra el guion parecía repetirse: España monopolizaba la posesión mientras Holanda resistía cada ataque. Sin embargo, al minuto 116 llegó el momento decisivo. Cesc Fàbregas filtró un pase magistral para Andrés Iniesta, quien definió de primera intención para vencer a Maarten Stekelenburg y darle a España su primera estrella mundial.
Para Países Bajos fue la tercera derrota en una final de la Copa del Mundo.
¿La cuarta será la vencida?
Ahora, en esta Copa Mundial de la FIFA, Holanda vuelve a presentarse sin la etiqueta de favorita. Pero la historia demuestra que eso nunca ha sido un requisito para llegar lejos. Ya lo hizo en 1974, en 1978 y en 2010.
¿Será que la cuarta es la vencida?
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