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Reportero mundialista rompe en llanto tras ser “transportado al pasado” en el Azteca
Para algunos aficionados, entrar al estadio es mucho más que una visita: es un viaje a través de la historia del futbol
El futbol es una fiesta que gran parte del mundo comparte. Seas aficionado o no, cada cuatro años la Copa del Mundo reúne a millones de personas alrededor de uno de los eventos más importantes del planeta. Para las ocho naciones que han tenido la fortuna de levantar el trofeo, recordar esos momentos es volver a vivirlos. Y dentro del legendario Estadio Azteca, un recinto que ha albergado tres Copas del Mundo, esas emociones pueden brotar rápidamente.
Dos leyendas se coronaron en el Coloso de Santa Úrsula, como se le conoce en México: Pelé y Maradona. Dos de los más grandes futbolistas de la historia dejaron su huella en un estadio que representa gloria eterna para millones de brasileños y argentinos. Para quienes han tenido la oportunidad de entrar al Estadio Azteca, la experiencia está lejos de ser algo común. Ningún otro estadio en el mundo puede presumir, hasta ahora, haber sido sede de tres Copas del Mundo, y quienes han vivido su ambiente suelen describirlo como algo inolvidable.

Un estadio lleno de recuerdos
La justa mundialista ni siquiera había comenzado cuando reporteros de distintas partes del mundo tuvieron acceso al estadio para conocer las remodelaciones y familiarizarse con las instalaciones destinadas a los medios de comunicación.
Entrar a este histórico recinto puede dejar sin palabras a cualquiera e incluso provocar lágrimas. Ese fue el caso del reportero Emilio Jelic, quien se emocionó al encontrarse dentro del estadio donde Diego Armando Maradona levantó la Copa del Mundo con Argentina en 1986. También fue el escenario de uno de los momentos más icónicos en la historia del futbol: la famosa “Mano de Dios” frente a Inglaterra en los cuartos de final.
Muchas personas alrededor del mundo, como Jelic, estudian carreras relacionadas con el deporte porque sueñan con revivir momentos como estos. Mientras observaba el césped y las bancas vacías, comenzaron a regresar los recuerdos de las historias y partidos que lo inspiraron desde niño. La experiencia, según describió, fue la realización de un sueño de toda la vida como aficionado argentino.
Mucho más que un estadio
Jelic comparó su pasión por el futbol, por Argentina y por visitar el Estadio Azteca con la importancia que tiene para los musulmanes peregrinar a La Meca al menos una vez en la vida. En Argentina, el futbol es mucho más que un deporte. Es cultura, tradición, comunidad, celebración, decepción, alegría e identidad nacional al mismo tiempo.
Por eso el reportero mundialista sintió que había sido transportado al pasado mientras recorría el Azteca. El estadio no es solamente un escenario deportivo, sino un lugar donde permanecen vivos algunos de los recuerdos más importantes en la historia del futbol.
A pesar de la rivalidad que existe entre Argentina y México, el Azteca ocupa un lugar especial para muchos sudamericanos. Aunque estadios como el Lusail de Catar también forman parte de la historia reciente del futbol, el Azteca tiene un significado distinto. Para muchos argentinos, es el lugar donde Maradona consolidó su legado y se convirtió en una figura inmortal dentro del deporte.




















