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Romelu Lukaku, el arma secretea de Bélgica que se esconde en la banca en la Copa Mundial de la FIFA 2026
El máximo goleador histórico de los Diablos Rojos ha tenido otro papel en este torneo, el cual le ha rendido frutos a él y a sus compañeros.
No todos los protagonistas necesitan ser titulares para cambiar el rumbo de un partido de fútbol.
En la Copa Mundial de la FIFA 2026, Romelu Lukaku ha demostrado que el impacto de un jugador también se mide por su capacidad para resolver duelos, más desde el banquillo.
El delantero belga ha convertido cada ingreso en una amenaza para las defensas rivales y sus actuaciones ya lo colocan entre los nombres más destacados de la historia mundialista de los Diablos Rojos.
RACHA HISTÓRICA
Lukaku ha marcado en cada uno de los últimos tres partidos de Bélgica de esta Copa del Mundo, una racha que lo convierte en el segundo futbolista de la selección belga que consigue anotar en tres encuentros mundialistas consecutivos. El único antecedente pertenecía a Marc Wilmots, quien lo logró durante la edición de Corea-Japón 2002, cuando se consolidó como el referente ofensivo de su generación.
La diferencia es que Lukaku ha alcanzado dicha racha en circunstancias muy distintas. Sus tres anotaciones las hizo como revulsivo, por lo que demostró su experiencia y capacidad de ser determinante en los momentos de mayor presión, sin importar que saliera de la banca.
A nivel histórico, únicamente el camerunés Roger Milla logró una producción mayor desde el banquillo al marcar cuatro goles como relevo en Italia 1990, una actuación que durante más de tres décadas permaneció como el estándar para los delanteros suplentes en los Mundiales. Lukaku ya ocupa el segundo lugar de esa lista y está a un solo tanto de igualarlo. ¿Lo logrará ante España?
EL RECUENTO
Su primer tanto fue para firmar el 4-1 del 5-1 final contra Nueva Zelanda en la fase de grupos, luego de entrar de cambio a los 85', un minuto después de entrar.
Su segunda anotación fue clave en la remontada 3-2 sobre Senegal en los dieciseisavos de final. Fue la reacción de su equipo, el 1-2 a los 86' tras ingresar en el medio tiempo.
Posteriormente volvió a aparecer frente a Estados Unidos en los octavos de final para contribuir al contundente triunfo 1-4 de Bélgica y asegurar el boleto a los cuartos de final. Entró a los 67' y puso cifras finales con la cuarta anotación a los 90´+3'.
Con esos goles, el máximo anotador histórico de Bélgica mantiene vigente su instinto goleador y confirma que continúa siendo una de las principales armas ofensivas del conjunto europeo, aun cuando no inicia los partidos desde el silbatazo inicial.
DE LAS FALLAS A SER ESPECIALISTA
Ningún otro futbolista en la historia de Bélgica había conseguido semejante impacto como suplente en una misma Copa del Mundo.
La velocidad o el despliegue físico se combinaron con su lectura del juego, su capacidad para fijar centrales y su contundencia frente al arco le han permitido cambiar partidos en pocos minutos.
Esto es trascendental, después de que en Catar 2022 quedó exhibido por sus fallas constantes, especialmente contra Croacia, las que condenaron a su representativo nacional a quedarse en la fase de grupos.
Además de que le da la vuelta a su carrera con 33 años de edad y luego de que no pasa por su mejor momento con el Napoli de Italia. Supo darle la vuelta, luego de que Rudi García, el entrenador de los belgas, justificó su suplencia por los problemas físicos que lo aquejan por año.
En un torneo donde los detalles definen eliminatorias, Lukaku ha convertido cada aparición en una ventaja competitiva para Bélgica y mantiene vivo el sueño de llevar a los Diablos Rojos a una nueva semifinal mundialista o quizá a la gran final.

























