Igor Tudor estalla contra Raúl Jiménez y lo tacha de “Tramposo”
Otra derrota en un derbi londinense y un técnico que explotó en plena crisis. Igor Tudor no solo apuntó al arbitraje: también lanzó un mensaje demoledor a su propio vestuario.
Un derbi que desató la furia
El Tottenham sumó su segunda derrota consecutiva en un derbi londinense tras caer 2-1 ante el Fulham en Craven Cottage, días después del contundente 4-1 frente al Arsenal. El técnico Igor Tudor no ocultó su frustración y señaló directamente el primer gol del partido como el punto de quiebre.
La acción polémica llegó en la jugada previa al tanto de Harry Wilson, cuando Raúl Jiménez protagonizó un fuerte choque con Radu Dragusin. Pese a las protestas de los jugadores ‘Spurs’, el árbitro dejó seguir y el gol subió al marcador. Más tarde, Alex Iwobi amplió la ventaja, dejando a los visitantes cuesta arriba.
“Es ridículo”: la acusación contra Jiménez
Tras el encuentro, Tudor fue tajante. Aseguró que la jugada debió sancionarse como falta y calificó la acción del delantero mexicano como una ventaja indebida. “Nueve de cada diez personas dirán que es falta. Es obvio”, afirmó el croata.
El entrenador fue más allá al señalar que Jiménez “pensó en cómo hacer trampa” en lugar de disputar el balón. Para Tudor, la decisión arbitral fue ilógica por el impacto directo en el resultado. “No es una falta en mitad de campo, es un gol. La consecuencia es demasiado grande”, insistió, visiblemente molesto.
Crítica directa a su propio equipo
Más allá del arbitraje, Tudor también lanzó un diagnóstico severo sobre el rendimiento de su plantilla. “Nos faltó todo”, sentenció. El técnico, que asumió el cargo de forma interina tras la salida de Thomas Frank, reconoció que el problema va más allá del sistema táctico.
“El sistema no importa ahora. Es cuestión de actitud, de personalidad, de correr y ganar duelos”, explicó. Tudor comparó la intensidad de Fulham con la de su equipo, señalando que los locales siempre llegaron antes al balón y mostraron mayor determinación.
Crisis abierta en el norte de Londres
Con esta derrota, el Tottenham acumula diez partidos sin ganar en todas las competiciones y apenas se mantiene cuatro puntos por encima de la zona de descenso. La presión aumenta y las palabras del técnico reflejan un vestuario golpeado anímicamente.
El próximo desafío será ante Crystal Palace, en un duelo que puede marcar el rumbo inmediato del club. Tudor necesita una reacción urgente para evitar que la crisis deportiva se convierta en un problema mayor. Mientras tanto, la polémica en Craven Cottage deja heridas abiertas y un mensaje claro: en Tottenham, la paciencia empieza a agotarse.













