La antesala del que prometía ser otro megaevento de boxeo-espectáculo acaba de ponerse oscura. Gervonta Davis, invicto y considerado uno de los nombres más explosivos del boxeo moderno, fue demandado en Miami-Dade por su exnovia Courtney Rossel, quien lo acusa de agresión, amenazas, secuestro y daño emocional.
La denuncia llega a dos semanas de su pelea contra Jake Paul, programada para transmitirse por Netflix, y amenaza con reventar un evento construido para romper audiencias.
Un escándalo que estalla en el peor momento
Según el documento presentado ante las autoridades, Davis habría irrumpido en el club donde Rossel trabajaba de madrugada y, en una zona sin cámaras, la habría atacado antes de sacarla del lugar por la fuerza.
La demanda detalla episodios anteriores, incluyendo violencia reiterada y amenazas de muerte.














